Hoy añoro las calles tranquilas, los árboles, las veredas de la Avenida Mitre cubiertas de hojas.
La albóndigas con arroz de madre, que sus chocos me miren mientras como, el volumen alto de mi hermano menor.
Extraño caminar y llegar casi a todas partes, no tener que calcular el tiempo del bondi y el tren, no ver tantas caras de orto desconocidas.
Añoro poder charlar con una amiga sin pensar a qué hora vuelvo, porque total todo queda cerca. Ir a la plaza y conocer a casi todxs, saludarles, charlar de distintos temas con cada quien.
Añoro poder charlar con una amiga sin pensar a qué hora vuelvo, porque total todo queda cerca. Ir a la plaza y conocer a casi todxs, saludarles, charlar de distintos temas con cada quien.
Hoy extraño fuerte mi ciudad que no es mía, las amigas que todo lo politizan, las maricas que amo, las tortas que me miman, la familia de siempre, la madre, el hermano que fue casi hijo.
Extraño, añoro allá. Permanezco, (me) re-construyo acá.
(No pasa nada, no estoy mal. Debe ser la pascua desde el destierro que me pone así. O la Luna Llena. O el otoño. O... ).


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