Anoche soñé con Eurínome. Me desperté pensando en mi amigo, enorme actor, el Javier Vivas, que hace unos años interpretó a Eurínome (La Luna, texto de Urdapilleta estrenado en el Parakultural allá por el 86, repuesto en La Oveja Negra hace casi diez años) y corrí a leer a Urdapilleta.
Durante varias horas intenté desentrañar el sueño, convencida de que la Diosa de todas las cosas me estaba diciendo algo. Lo asocié al teatro, a que hace más de dos años que no actúo ni dirijo, a la conchudez que a veces se nos endilga a las mujeres como valor negativo, a lo turquesa del mar y el cielo rasgado...
No se qué quería decirme el sueño, pero el día me trajo sorpresas y esa cosa tan parecida a la felicidad... Espero soñarla más seguido.
Les dejo un fragmento de La Luna, de Alejandro Urdapilleta:
(...)
Era el Caos
y de pronto… de ese caos
surgió una Diosa
completamente desnuda
y completamente violeta
con unas tetas así de grandes,
con unos pezones como platos de postre de Gulliver.
Eurínome
se llamaba la diosa.
Eurínome, la diosa de todas las cosas.
Y Eurínome
surgió del caos
con tantas ganas de bailar
pero tantas ganas de bailar
que cuando vio que no había nada,
porque no había nada,
en donde apoyar sus piececillos violáceos
para danzar
entonces agarró e hizo jjjjjjj,
rasgó un cacho de nada
y creó el firmamento
y después agarró e hizo jjjjjjj,
rasgó otro cacho de nada
y creó las olas,
unas olas magníficas,
gigantes,
monumentales, estreptocóideas,
todas duras, trabajadas, cinceladas,
niqueladas,
todas marmoladas
hacia arriba… así…
(...)
En cuanto vio que tenía dónde
apoyar sus piececillos,
entonces ella se puso a bailar
y bailada Eurínome
la conchuda
y bailaba lai-la-ra-la-lá
(...)
Entonces en cuanto Eurínome,
la diosa de todas las cosas,
vio la porquería que había creado
con su bailar
agarró y se dio vuelta
como una diosa
y dijo… y esto… ¿qué es?
Durante varias horas intenté desentrañar el sueño, convencida de que la Diosa de todas las cosas me estaba diciendo algo. Lo asocié al teatro, a que hace más de dos años que no actúo ni dirijo, a la conchudez que a veces se nos endilga a las mujeres como valor negativo, a lo turquesa del mar y el cielo rasgado...
No se qué quería decirme el sueño, pero el día me trajo sorpresas y esa cosa tan parecida a la felicidad... Espero soñarla más seguido.
Les dejo un fragmento de La Luna, de Alejandro Urdapilleta:
(...)
Era el Caos
y de pronto… de ese caos
surgió una Diosa
completamente desnuda
y completamente violeta
con unas tetas así de grandes,
con unos pezones como platos de postre de Gulliver.
Eurínome
se llamaba la diosa.
Eurínome, la diosa de todas las cosas.
Y Eurínome
surgió del caos
con tantas ganas de bailar
pero tantas ganas de bailar
que cuando vio que no había nada,
porque no había nada,
en donde apoyar sus piececillos violáceos
para danzar
entonces agarró e hizo jjjjjjj,
rasgó un cacho de nada
y creó el firmamento
y después agarró e hizo jjjjjjj,
rasgó otro cacho de nada
y creó las olas,
unas olas magníficas,
gigantes,
monumentales, estreptocóideas,
todas duras, trabajadas, cinceladas,
niqueladas,
todas marmoladas
hacia arriba… así…
(...)
En cuanto vio que tenía dónde
apoyar sus piececillos,
entonces ella se puso a bailar
y bailada Eurínome
la conchuda
y bailaba lai-la-ra-la-lá
(...)
Entonces en cuanto Eurínome,
la diosa de todas las cosas,
vio la porquería que había creado
con su bailar
agarró y se dio vuelta
como una diosa
y dijo… y esto… ¿qué es?

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