Patriarcado y voluntades


El patriarcado no descansa y quienes sostienen las prácticas violentas de opresión y dominación que le dan sustento, menos: se preparan, estudian, trabajan mucho y fuerte para cagarnos la vida.
De este lado, entre quienes lo combatimos (y resistimos) en distintos planos de la vida cotidiana, a veces parece tomar cuerpo la idea de que con buena voluntad alcanza. Y NO.
No alcanza con tener buenas ideas y corazones generosos; ni alcanza con una sola estrategia, por más ruidosa que esta sea.
La oleada de escarnio público y condena social desatada, abre posibilidades peligrosas, como considerar que con penas más duras se resuelve el problema de la violencia machista; creer que no hay matices en las condenas es casi sinónimo de pensar que hay personas que merecen vivir y otras que hay que descartar.
Los violadores y femicidas descartan los cuerpos de las víctimas y el poder judicial es quien intenta disciplinarnos. No podemos sostener líneas de pensamiento en un sentido similar porque nos estaríamos convirtiendo en algo parecido a lo que decimos combatir.
Organización y participación política feminista, formación permanente, articulación entre diversos sectores, es lo que nos permitirá tener vidas vivibles. A nosotres y a les que vienen.

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