Creerle a una compañera que denuncia violencia machista, no es una obligación; es una decisión. Ética feminista.
Aún cuando esa compañera cambie de opinión constantemente, la tenemos que acompañar en lo que desee hacer.
Estar para otras y otres, aunque eso nos rompa, aunque a veces nos cueste entender.
De eso se trata.
De eso se trata.
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