Comparto una breve nota que escribí para Revista La Mancha.
La desventaja con que corren las mujeres en el mundo laboral es mundial: ganan menos, trabajan más, tienen menos propiedades, cobran jubilaciones menores, entre las personas pobres son mayoría y son quienes enfrentan mayores obstáculos para ocupar lugares de decisión, en prácticamente todos los ámbitos.
El 8 de marzo es el Día de las Mujeres Trabajadores y habrá un nuevo paro de Mujeres. ¿Cuáles son las desigualdades en el mundo laboral? ¿De qué forma se reproduce la dominación machista en el trabajo? Las mujeres ganan menos, ocupan menos cargaos jerárquicos y realizan trabajos que el patriarcado decidió que no sean remunerados. Aquí un repaso de la lucha de las mujeres trabajadoras.
“Me gusta tu currículum, pero si llegás a quedar embarazada es un problema”. Esta es solo una de las frases a las que se enfrentan diariamente miles de mujeres cuando buscan trabajo. El mercado laboral parece esforzarse en dejar claro que las mujeres no tienen cabida en él y, aunque la tengan, luego de demostrar el doble de capacidad que cualquier varón, siempre están expuestas a ser el factor descartable; cuando hay recortes de personal, las mujeres encabezan la lista. Los motivos pueden variar, pero la discriminación machista es el común denominador: se las prejuzga por estar en edad de procrear (quieran o no ser madres); porque son conflictivas (prejuicio de género) y por lo tanto no están en condiciones de ocupar cargos importantes; en algún momento tendrán que cuidar de sus padres; si tienen hijos/as no tienen buen desempeño, y así al infinito.
La desigualdad general que se profundiza con políticas neoliberales como las que vivimos actualmente en nuestro país, implica -o esconde- una mayor desigualdad entre mujeres y varones. La tasa promedio de desempleo es del 9,3%, mientras que para las mujeres es del 10,5% y este porcentaje se duplica en las menores de treinta años. Pero las mujeres no solo engrosan las tasas más altas de desempleo, sino que además son las que tienen salarios más bajos: en nuestro país ganan un 27% menos que los varones, cifra que empeora para las trabajadoras precarizadas, que ganan alrededor de un 40% menos.
La desventaja con que corren las mujeres en el mundo laboral es mundial: ganan menos, trabajan más, tienen menos propiedades, cobran jubilaciones menores, entre las personas pobres, son mayoría y son quienes enfrentan mayores obstáculos para ocupar lugares de decisión, en prácticamente todos los ámbitos.
“Yo a mi mujer la ayudo con las tareas de la casa”
Siglos de patriarcado han instalado la idea de que el trabajo doméstico no es trabajo, por lo tanto no tiene por qué ser remunerado. Como resultado, el 76% de las tareas domésticas son realizadas por mujeres. Así, entonces, las sociedades asumen que el cuidado de niños, niñas y ancianos/as o tareas de la vida cotidiana (lavar, planchar, cocinar, etc.) son meras obligaciones femeninas.
La organización de las mujeres posibilita que circule información que hasta hace poco tiempo no era conocida, y que se problematice el rol de las mujeres en distintos ámbitos. Son cada vez más las mujeres fortalecidas que ponen en discusión los roles que les han sido asignados históricamente, desde lo concreto y lo simbólico que en definitiva es lo que sustenta las grandes desigualdades. Basta observar, por ejemplo, lo que ocurre en los medios de comunicación donde las mujeres son minoría y, generalmente, su presencia es accesoria, porque lo importante es reservado a los varones.
Si bien es cierto que mucho se ha avanzado en la democratización de los roles de género, no es menos real que todavía queda mucho por hacer y de lo que no deben quedar dudas es que un Estado sin perspectiva de género no será la solución. Un gobierno recortando presupuestos destinados a prevenir y erradicar la violencia machista, nos aleja del objetivo de igualdad.

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